Piso pélvico: señales de alerta que nunca debes ignorar después de los 50
Hay partes del cuerpo que solemos ignorar… hasta que comienzan a fallar. El piso pélvico, esa red muscular que sostiene nuestros órganos inferiores, es una de ellas. Y cuando habla, es mejor escucharlo.
Según Harvard Health Publishing, millones de personas, especialmente mujeres a partir de la mediana edad, comienzan a notar síntomas que afectan su calidad de vida. Lo preocupante es que muchas veces esos síntomas se normalizan o se silencian por vergüenza.
Pero no estás sola. Aquí te contamos qué señales podrían estar indicando un problema en tu piso pélvico, y lo más importante: qué puedes hacer para atenderlo y vivir en plenitud.
¿Qué es exactamente el piso pélvico?
Imagina una hamaca muscular que sostiene tus órganos más importantes: vejiga, útero, recto e intestinos. Esa es tu base de apoyo.
Estos músculos trabajan en silencio para ayudarte a orinar, defecar, tener relaciones sexuales, mantener la postura y evitar incontinencia. Pero como cualquier otro músculo, pueden debilitarse con la edad, los embarazos, la menopausia o el sobrepeso.
Las señales que tu cuerpo podría estar enviando
Si sientes alguno de estos síntomas, podrías estar enfrentando un problema de disfunción del piso pélvico:
🔸 Presión constante en el abdomen inferior o pelvis
🔸 Dolor al orinar o tener relaciones sexuales
🔸 Escape de orina al toser, reír o hacer ejercicio
🔸 Necesidad urgente de orinar o no poder contenerte
🔸 Estreñimiento frecuente
🔸 Sensación de “bulto” o algo que empuja hacia abajo
Muchas personas normalizan estas molestias como parte del envejecimiento. Pero no lo son. Son alertas. Y hay solución.
¿Qué lo puede estar causando?
La edad es un factor, pero no el único. Estos músculos también pueden verse afectados por:
- Partos vaginales
- Cirugías en la zona pélvica
- Estreñimiento crónico
- Tos frecuente
- Ejercicio de alto impacto sin preparación
- Cambios hormonales en la menopausia
¿Qué se puede hacer? Buenas noticias: mucho
La buena noticia es que hay tratamiento y muchos casos pueden mejorar —incluso revertirse— con ayuda profesional.
Las opciones incluyen:
✔️ Fisioterapia del piso pélvico: con ejercicios guiados (como los famosos Kegel) y técnicas de biofeedback
✔️ Medicamentos para controlar algunos síntomas
✔️ Cirugías en casos más avanzados
✔️ Cambios en el estilo de vida, como mejorar el tránsito intestinal, cuidar el peso o dejar de fumar
Y algo importante: no estás sola. Existen especialistas llamados fisioterapeutas pélvicos o uro-ginecólogos que pueden acompañarte.
¿Por qué es importante hablar de esto?
Porque la salud íntima también es salud. Porque vivir en grande significa cuidar de ti, con orgullo y sin tabúes. Porque lo que hoy ignoras, mañana puede limitar tu libertad.
Tú mereces vivir con confianza, sin dolor, sin escapes, sin vergüenza. Así que si tu cuerpo está pidiendo ayuda, escúchalo con amor. Y actúa.
🔗 Fuente original: Harvard Health Publishing









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